Por Rubén Coronel

El Consumer Electronics Show (CES) 2025 trascendió su reputación como una mera exhibición de gadgets llamativos para consolidarse como el barómetro indiscutible de las tendencias tecnológicas que redefinirán el panorama empresarial global. Para el ejecutivo y empresario visionario, la comprensión y el análisis de lo que se presentó en Las Vegas no son solo un ejercicio de curiosidad, sino un imperativo estratégico para anticipar disrupciones, identificar nuevas oportunidades de negocio y asegurar la competitividad en un mercado en constante evolución. La exposición de este año dejó claro que la inteligencia artificial (IA) ya no es una promesa futurista, sino una fuerza omnipresente que está madurando y permeando cada aspecto de nuestra vida digital y operativa.

El CES 2025 mostró cómo la IA generativa, en particular, está evolucionando desde herramientas de contenido a soluciones empresariales tangibles. Vimos demostraciones de IA capaz de automatizar tareas complejas en la cadena de suministro, desde la optimización logística hasta la predicción de la demanda con una precisión sin precedentes. En el ámbito del marketing y las ventas, la IA generativa presentó la capacidad de crear campañas publicitarias personalizadas a escala masiva, generar contenido web dinámico y optimizar las interacciones con el cliente a través de asistentes virtuales hiper-realistas.

Para las empresas, esto se traduce no solo en una significativa reducción de costos operativos y una mejora de la eficiencia, sino en la capacidad de ofrecer una experiencia al cliente profundamente personalizada y diferenciada, un factor clave en la fidelización y el crecimiento. La inversión en infraestructuras de IA y en la capacitación del personal para interactuar con estas nuevas herramientas será fundamental.

Otra tendencia dominante fue la convergencia del hardware y el software en ecosistemas interconectados, que abren nuevas dimensiones para la interacción y la productividad. El metaverso y la realidad extendida (XR) —englobando realidad virtual, aumentada y mixta— exhibieron avances notables en la usabilidad y la inmersión. Los dispositivos de XR son ahora más ligeros, con mayor resolución y una integración más fluida con entornos físicos. Esto no es solo para el entretenimiento; sus aplicaciones empresariales son vastas. Desde salas de reuniones virtuales que replican la interacción presencial hasta entornos de capacitación inmersivos que simulan escenarios de alto riesgo sin peligro, la XR promete transformar la colaboración, la formación y el desarrollo de productos. Las empresas tienen la oportunidad de explorar estos mundos virtuales para crear nuevas experiencias de marca, optimizar procesos de diseño o incluso establecer nuevos canales de venta directa al consumidor, redefiniendo la noción de comercio.

La movilidad inteligente y los vehículos autónomos ocuparon una sección central, demostrando cómo la electrificación y la conectividad están remodelando no solo la industria automotriz, sino también la logística, el transporte público y la planificación urbana. Desde taxis aéreos eléctricos hasta plataformas de entrega autónomas, el CES 2025 dejó claro que estamos en la antesala de una infraestructura de movilidad completamente nueva. Para el sector empresarial, esto implica no solo nuevas oportunidades en la fabricación de componentes y software, sino también la necesidad de repensar las cadenas de suministro para vehículos eléctricos, la infraestructura de carga, y cómo la autonomía impactará la fuerza laboral en la logística y el transporte. Las empresas que logren integrarse en este ecosistema emergente, ya sea como proveedores de tecnología, servicios o infraestructura, estarán en una posición ventajosa.

Finalmente, la sostenibilidad tecnológica no fue un tema secundario, sino una consideración transversal en casi todas las innovaciones presentadas. Los fabricantes destacaron sus esfuerzos en la reducción de la huella de carbono de sus productos, el uso de materiales reciclados y reciclables, y el diseño para la eficiencia energética. Para el empresario, esto va más allá de la responsabilidad social corporativa; es una estrategia de negocio inteligente. Adoptar tecnologías más eficientes energéticamente no solo reduce los costos operativos a largo plazo, sino que también responde a la creciente demanda de los consumidores y reguladores por productos y servicios que sean respetuosos con el medio ambiente. El CES 2025 subrayó que la innovación es la moneda del futuro, y que los líderes que sepan interpretar estas señales, y apuesten por la adopción estratégica de estas tecnologías, serán los arquitectos del éxito en la próxima década. La pregunta clave que cada junta directiva debe plantearse no es si su empresa necesita tecnología, sino cómo la tecnología puede redefinir y elevar su modelo de negocio.